Voy a escribir algo en mi blog. Bueno, pues ya he cumplido mi propósito; lo demás sería vanidad. Verán, hace algún tiempo que no escribo nada. Sobretodo por falta de tiempo. ¿Qué cómo es que no tengo tiempo? ¿Ni un poquito? Pues por que escribir requiere de una disciplina y es en cierta medida un ritual. Y eso requiere tiempo… o suerte, con algo menos de tiempo, pero tiempo al fin y al cabo. Luego, han pasado tantas cosas: terminé el servicio y por primera vez, leí a Shakespeare. Uno no puede volver a ser el mismo así como así después de un impacto como ese: las palabras empiezan a recorrer tu cabeza, tus actos, las frases se van acomodando en tu vida diaria siempre hay alguna: Be constant, Cassius.
Pocas veces he sentido placer al escribir mis ensayos de la universidad, pero el de Julius Caesar y el de Dryden son por mucho los más apasionantes; falta que mi maestro me diga que tan malo fue el de Julius Caesar, pero gracias a ese ensayo pude ver a un personaje desintegrándose ideológicamente. Nunca había visto algo así. Había leído muchas creaciones. Todo el tiempo algo se crea en un libro, pero el ejercicio opuesto es desolador.
Luego vi a los Flaming Lips: grandísima banda pero que no necesita que nadie más escriba de ellos. Lo que si necesita repetirse es la vergonzosa competición del rockampeonato.En mi opinión, no es que en México no haya talento, pero que el hay no sabe a donde va y pareciera que no podría escribir una canción simple (que es donde probarían, de verdad, más allá de que tan alto saltan, que tan fuerte gritan o que tan buenos son para maquillarse, si son artistas).
Y bueno, creo que ya me pasé.