Niñerías
November 28, 2007
Las niñerías son prácticas muy socorridas en estos días, además de variadas. No es anda más la actitud poco responsable y egoísta; como las que yo de diario cometo (ahora mismo debiera hacer mi trabajo final de Literatura y Arte). Sino esa actitud que además de eso tiene mala intención hacia los demás. Es una cosa horrenda, ruin y que nos hace perder tiempo. Yo quisiera saber si esa gente lo hace por mero entretenimiento, por demostración de poder (esa gente que no jugó con soldaditos de pequeño; pobres). Pero bueno, nada está perdido; hoy me gané una mención honorífica en Las Historias y eso me pone contento y quizá hasta me ayude a dormir. Acá el texto:

La Rueda de la Fe
Antes, cuando la fe (en Jesucristo) movía los objetos, nada se hacia sin el consentimiento de Él; así los coches, trenes y batidoras se movían por pura gracia divina, incluidas las Ruedas de la Fortuna (artefactos que en tiempos anteriores a los de Cristo, hacían lo que les placía y eran muy peligrosas). Estas al inicio fueron consideradas paganas, pero cuando se comprobó el favor que la fe ejercía sobre ellas, fueron bautizadas como Ruedas de Dios. Las ruedas siempre se movían hacia adelante (y se cuenta que) en movimientos ascendentes. En la actualidad estos artefactos ya no existen; la inmortal rueda de la fortuna volvió a la vida gracias a la electricidad, quien la controla y priva de todo su poder original.
PD: Sólo una vez jugué con soldaditos y no me gustó mucho: No quería decir que no me gustara la guerra; soy re futbolero.
Luego voy a hacer un post en defensa del futbol; creo que hay poca crítica real a los deportes de conjunto, no como espectáculo sino también como disciplina. Además de que la gente suele asociar el futbol como un deporte para pobres; argumento que me temo es falso (y que de ser cierto es un argumento a favor y no en contra). Es un deporte para todo el mundo y esta es una verdad irrefutable; ahí radica su belleza; su trascendencia sobre muchos otros asuntos que los demás deportes no alcanzan.
Ah, para los que dicen que es un deporte para pobres; el polo es un deporte casi ridículo y no por ir al mini golfito te haces más adinerado (y ni se ilusionen con obtener algo de inteligencia).
Bueno ya acabe con mi berrinche.
Si piensas volver, algún día… (SODA STEREO)
November 16, 2007
“Tarda en llegar y al final. Al final, hay recompensa.” La frase cubre todo lo que se vivió el 15 de noviembre del 2007 cuando Soda Stereo, por mucho la banda latinoamericana más grande de todos los tiempos, volvió a la ciudad de México, para que muchos (viejos y nuevos) los viéramos volver. Agradecidos hasta el cansancio, ellos por nuestra paciencia y nosotros por su maestría, por esa increíble marca de banda grande que no han perdido, dimos un paseo por canciones indispensables para nuestras vidas.
Fuimos un público extraño, yo diría deforme; mientras unos se ocupaban más por la cerveza (sobre todo adolescentes que iban más por “estar ahí” que por otra cosa) otros no podíamos creer que Zeta, Charly y Gustavo estaban frente a nosotros y en la mejor de las formas; el sonido era impecable.
Empezamos a jugar y sólo necesitamos ese riff de Juegos de Seducción acompañado de la increíble maquinaria luminosa para desatar una parte de la euforia. Siguieron temas de los primeros discos: Tele, telekinesis ¡Moverás tus pies! Y así, sin perder el ritmo acelerado nos regalo Imágenes Retro, por si acaso necesitábamos “un antídoto para la rigidez”. Le siguió Texturas, con ese aire a Dynamo que es tan particular; una canción densa e impecablemente ejecutada. Algunos se veían con algo de duda en sus rostros, misma que fue borrada cuando se escucho Hombre al Agua. Y la verdad, mis convidados a la meas de la reseña sentimental y mamona, ya no recuerdo bien cuales siguieron; entré al Dynamo que giraba a toda velocidad; una tras otra las canciones y los recuerdos aparecían ante nosotros con una voz envidiable de Gustavo, con el bajo de Zeta que se veía confiado en sus manos y un Charly cuyas manos no olvidaron la antigua magia.
No puedo inclinarme hacia una canción u otra; aunque yo habría cambiado En Remolinos por El Rito. De cualquier manera fue en esta arremolinada canción donde la maquinaria de pantallas mostró lo mejor que tenía; un vértigo generado por seis pantallas móviles y tres redondas y giratorias que iban de arriba abajo sobre las cabezas de los soda.
Hay un tema importante para México: Cuando Pase el Temblor. La respuesta fue increíble. La banda le dio un giro hacia reggaetón a la canción mostrando una sincronía increíble. Sin embargo me parece la ocasión no merecía una demostración de técnica sino de emoción.

La felicidad era inmensa, habíamos esperado tanto (muchos otros aún más que yo) y por fin aquí estaban como si el tiempo no les hubiera quitado nada. El miedo también era inmenso; volveríamos a nuestra vida de recuerdos; estábamos soñando con un fantasma a quien no despedimos, que no sólo se presentaba sino también nos agradecía y despedía de la mejor manera. El mismo espíritu que sabíamos sólo volvería por una noche para luego regresar a su tumba de vinilos, discos eternos, peinados raros y frases memorables. Soda Fue. ¡OLEE! ¡OLEE! OLEE! ¡SODA! ¡¡SODA!!
How I wish, how I wish…
November 9, 2007
Todo sería más fácil si yo pudiera escribir mi blog en el justo momento cuando me suceden las cosas; o al menso mientras camino. Las referencia serían más vivas y aunque descontroladas y cursis, serían más reales. Pero uno nunca sabe cuando tiene que dejar ir a una amiga, una pretendiente, un gol o tener que decidir un entre un rol protagónico en una guerra por uno en una celda.
Es inverosímil el comportamiento de cierta gente; absolutamente incongruente, como el mío. Hoy por fin me he convencido de que soy un hombre lleno de contradicciones, y a la vez el más fiel a sus principios. También se que aún cuando mi cobardía me hace infantil, hay comportamientos tan simiescos, que merecen que incluso nosotros, los radicalmente infantiles, los desdeñemos; una cosa es no querer crecer y otra no poder, no saber como y además creerse “maduro”.
Me ha venido la idea de que me espían; acá hay una cantidad de visitantes silenciosos que me asusta un poco. Pero bueno, creo que lo que quiero decir es que me estoy convirtiendo en un ser abnegado y espero que aún no pusilánime y tan cobarde. Tampoco estoy seguro de si sea verdadera cobardía: verán, uno hace cosas cuando le importan, pero ¿Qué pasa cuando nos importan poco, casi nada, las seguimos haciendo? Figúrense que uno está jugando futbol contra gente que lo odia simplemente por ser; que yo recuerde nunca les he hecho nada. Entonces uno juega con el otro equipo a invitación de sus “enemigos”; la cosa termino como 12 – 4 a base del futbol que me gusta: pases filtrados, tiros limpios, etc. (¡Yo metí uno de volea! Hell yes!). La cosa ya es de por si mitad incómoda, mitad no, porque obvio uno se divierte. Es entonces que la composición finaliza: llega una ex pretendiente con su nuevo mmm muchacho (por decirlo de alguna manera, no omito la palabra novio por que la tema, aclaro; como ay dije, no me importa tanto). Se empiezan a oir las broma indirectas como: “Ahorita que entres le pones un patadón al Fernando”. Broma a la que yo me rio, en parte de manera sincera porque “¿ya estamos grandes, no? Para andarnos con esas boberías de era suya, la dejo ir y ahora es mía”. Viene al área, le quito el balón y me suelta una patada; no fuerte pero totalmente fuera de lugar.
Toda la situación me incomodaba mucho: estaba cansado, con cara de muerto, con el sudor hasta en la planta de los pies (que después descubrí era sangre) y una cita a ensayo para la que debo salir antes del juego, por que eso de llegar casi muerto con cara…a un ensayo y luego a cantar casi profesionalmente no funciona.
Lo importante fue que entre todo eso que sucedía sentí como toda las consecuencias del pasado afectan el futuro; no los sentí como un conocimiento; sino más bien como un vértigo que lo abarca todo y que remueve la memoria como si se tratase de un cajón. No pude dejar de pensarme como un “byronic hero”; el arte de perder y saber que se pudo haber ganado; de resignarse, pues, de perder por decisión propia.
Me voy deambulando por las islas; en parte por las piedras y por que mi pie está desecho. Llego al ensayo y me encuentro a una compañera; tengo que vomitar lo que me sucede (o sea le cuento). Me dice que soy de esas personas que inspiran gran seguridad en sí mismos ¿En serio? Si supieras como es en realidad…


La cosa aún no acaba; le anuncio al director que no podré ir a al presentación del jueves (una presentación por demás lujosa y llena de técnicos a nuestra disposición). Comienza una charla en la que me plantea que debo elegir; decidir cuales son mis prioridades: ir al concierto de Soda, o al recital. Me hace sentir culpable; me dice que mi permanencia en el coro estaría en duda si falto. Le explico que mientras los otros niños jugaban pokemón, yo soñaba con haber estado en Buenos Aires el día del último concierto. Su postura es creo la adecuada para el director de un coro que despunta, parece, a pasos agigantados. La mía es la del chico de 15 años que escucho tanto los mismos discos de Soda, que no dejará que dos meses rompan la espera de casi diez años.
BEST SONG EVER!
November 2, 2007