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Archive for February, 2008

WONDERWALL

February 28, 2008 fernandoi 1 comment

Nunca se habla demasiado de esta canción. Es increible la manera en que afectó la forma de hacer música en todo aquel que toma al guitarra del modo “incorrecto”. Podría parecer no más que un simple juego de acordes bastante simples, pero lo que es capaz de lograr en una audiencia será por siempre emocionante.

Aquí les dejo un gran momento en la historia de OASIS: el famoso show en Knebworth Park. (Un clip pequeño pero valioso.)

Acá uno triste pero curioso, sin Noel.

He wishes he was a poet?

February 19, 2008 fernandoi 2 comments

Muy al estilo de Lonely, Dear en cuanto a tono y producción acaso (por ser tan indie como se puede; grabar un disco en un walkman es ser indie), Sam Amidon ha escrito un álbum, dicho del algún modo, fuera del tiempo. Canciones basadas en una lenta guitarra y banjo que van adornándose con su violín y letras que sorprenden. Aquí dejo Saro, sacado de All Is Well, su nuevo disco:

A otro tiempo

February 15, 2008 fernandoi 3 comments

Un momento se alza como una cortina en el mundo,

Para no ver lo cierto, lo que yo no he ideado.

Una mascara cubre al océano,

De no ver su ruina, de no aspirar en vano.

Una mancha se antepone al cielo,

Derramando señales invisibles que a un tiempo son aeroplanos.

El tiempo se anuncia en una esquina del mundo,

También de la tierra, y sus últimos segundos.

Es este vendaval de tiempo, tierra y aeroplanos.

Que me separa de ti y del mundo donde apenas canto.

Mi voz se eleva desde los sótanos en el ocaso,

Se cierran las ventanas, se encuentran mis engaños.

No hay pena más grande que la que se busca,

En un tiempo feliz, cuando todo está agotado.

Otro momento desliza una cortina sobre el mundo,

Se la lleva lejos, a otro tiempo que ya he ideado.

Fernando García

Venganza anticipada

February 7, 2008 fernandoi 2 comments

Un maestro soñó que batallaba con su más viejo discípulo en un campo blanco bajo estrellas casi negras; para él eso era un augurio de muerte.  Tan pronto despertó, abrió el Libro de las Desapariciones y lo revisó hasta que el discípulo forzó su puerta; pero éste no pudo encontrar al maestro. Regresó a su casa. Halló los cuerpos muertos de su mujer y sus hijos. Cuando volvió el cuerpo para cerrar la puerta, vio el rostro del viejo maestro; después desapareció para siempre.

 Fernando García

Categories: Escritos