Miedo
Y ese miedo de que de pronto el curso cambie, de que un “pantallazo, un rayo luz” se lleve todo sin que me de cuenta y me deposite en otro tiempo y lugar, se hace más grande. ¿Por qué? No se. Si lo supiera no tendría miedo quizás. El otro día vi un semáforo en verde, y la gente aún esperaba para cruzar; no hacian ningún movimeinto y de pronto, todos caminaron cuando el semáforo ya tenía tiempo dándoles el paso. Y en los primeros segundos me parecio absurdo, estúpido, después absolutamente lógico. Algo acaba de cambiar ante mis ojos; estaba ante una desfragmentación, quizás, del mismo universo; acaso una imperfección. No es la primera vez que me sucede y debo admitir que aveces es una falla de memoria. Un día las farmecias desaparecieron dando paso a las farmacias; aparecio una tienda al lado de otra tienda cerca de mi casa, pero no nueva y por inaugurar sino ya abandonada; una mujer cambio su tinte de pelo mientras caminaba; un partido de futbol no sólo conto goles sino que los descontó en unos pocos minutos, además, el Estadio Olímpico se hizo más grande y gris ( y hoy cuando lo pienso, mi recuerdo de ese estadio se parece más a una piramide de piedra negra). No invento y por lo tanto no miento. Así lo recuerdo: el mundo cambio y yo no recibí ninguna explicación congruente; apenas un “siempre ha sido así” o quizás algo un poco más consciente como “el mundo cambia a todo momento”.











