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Archive for the ‘Crónica’ Category

Llamado de caminante y fotos estáticas

April 2, 2008 fernandoi 1 comment

Creo que hay cierta necesitad de estar en un lugar en específico de vez en cuando. Cuando la gente dice que al sangre llama, quizá también pueda referirse a que la tierra llama. Yo no creía mucho en eso hasta que, como ya han de suponer, me sentí llamado. Siempre me ha gustado caminar por el centro (de la ciudad de México); recorrer Madero; ver ese palacio de casimir; burlarme un poco del anuncio del centro joyero y hacer como que las siglas CNA no están en ese edificio tan tropical cerca de 20 de noviembre.

Me gusta por que es un paseo muy habitual y predecible, pero a la vez fantástico. Es fácil memorizar esas calles (encontrar rápidas referencias de ellas) que siempre evocan otro lugar u otro tiempo. Encontrar un palacio de apariencia española que a la vez habla del oriente; adornos simétricos de fierro sobre un rascacielos cada vez más pequeño o ese edificio de mosaicos que se asemeja a un baño (hermoso).

Las fotos de la entrada anterior pertenecen a unas de esas caminatas. Ahora, me encontré fotos que tomé hace unos años. Me parece que tres; mi tema favorito de entonces eran los ocasos. Primero pondré las fotos viejas, después unas parecidas que tomé ayer.

Categories: Crónica, Fotos, Fruslerias

How I wish, how I wish…

November 9, 2007 fernandoi 3 comments

Todo sería más fácil si yo pudiera escribir mi blog en el justo momento cuando me suceden las cosas; o al menos mientras camino. Las referencia serían más vivas y aunque descontroladas y cursis, serían más reales. Pero uno nunca sabe cuando tiene que dejar ir a una amiga, una pretendiente, un gol o tener que decidir un entre un rol protagónico en una guerra por uno en una celda.

Es inverosímil el comportamiento de cierta gente; absolutamente incongruente, como el mío. Hoy por fin me he convencido de que soy un hombre lleno de contradicciones, y a la vez el más fiel a sus principios. También se que aún cuando mi cobardía me hace infantil, hay comportamientos tan simiescos, que merecen que incluso nosotros, los radicalmente infantiles, los desdeñemos; una cosa es no querer crecer y otra no poder, no saber como y además creerse “maduro”.

Me ha venido la idea de que me espían; acá hay una cantidad de visitantes silenciosos que me asusta un poco. Pero bueno, creo que lo que quiero decir es que me estoy convirtiendo en un ser abnegado y espero que aún no pusilánime y tan cobarde. Tampoco estoy seguro de si sea verdadera cobardía: verán, uno hace cosas cuando le importan, pero ¿Qué pasa cuando nos importan poco, casi nada, las seguimos haciendo? Figúrense que uno está jugando futbol contra gente que lo odia simplemente por ser; que yo recuerde nunca les he hecho nada. Entonces uno juega con el otro equipo a invitación de sus “enemigos”; la cosa termino como 12 – 4 a base del futbol que me gusta: pases filtrados, tiros limpios, etc. (¡Yo metí uno de volea! Hell yes!). La cosa ya es de por si mitad incómoda, mitad no, porque obvio uno se divierte. Es entonces que la composición finaliza: llega una ex pretendiente con su nuevo mmm muchacho (por decirlo de alguna manera, no omito la palabra novio por que la tema, aclaro; como ay dije, no me importa tanto). Se empiezan a oir las broma indirectas como: “Ahorita que entres le pones un patadón al Fernando”. Broma a la que yo me rio, en parte de manera sincera porque “¿ya estamos grandes, no? Para andarnos con esas boberías de era suya, la dejo ir y ahora es mía”. Viene al área, le quito el balón y me suelta una patada; no fuerte pero totalmente fuera de lugar.

Toda la situación me incomodaba mucho: estaba cansado, con cara de muerto, con el sudor hasta en la planta de los pies (que después descubrí era sangre) y una cita a ensayo para la que debo salir antes del juego, por que eso de llegar casi muerto con cara…a un ensayo y luego a cantar casi profesionalmente no funciona.

Lo importante fue que entre todo eso que sucedía sentí como toda las consecuencias del pasado afectan el futuro; no los sentí como un conocimiento; sino más bien como un vértigo que lo abarca todo y que remueve la memoria como si se tratase de un cajón. No pude dejar de pensarme como un “byronic hero”; el arte de perder y saber que se pudo haber ganado; de resignarse, pues, de perder por decisión propia.

Me voy deambulando por las islas; en parte por las piedras y por que mi pie está desecho. Llego al ensayo y me encuentro a una compañera; tengo que vomitar lo que me sucede (o sea le cuento). Me dice que soy de esas personas que inspiran gran seguridad en sí mismos ¿En serio? Si supieras como es en realidad…

La cosa aún no acaba; le anuncio al director que no podré ir a al presentación del jueves (una presentación por demás lujosa y llena de técnicos a nuestra disposición). Comienza una charla en la que me plantea que debo elegir; decidir cuales son mis prioridades: ir al concierto de Soda, o al recital. Me hace sentir culpable; me dice que mi permanencia en el coro estaría en duda si falto. Le explico que mientras los otros niños jugaban pokemón, yo soñaba con haber estado en Buenos Aires el día del último concierto. Su postura es creo la adecuada para el director de un coro que despunta, parece, a pasos agigantados. La mía es la del chico de 15 años que escucho tanto los mismos discos de Soda, que no dejará que dos meses rompan la espera de casi diez años.

Crónica de viaje fallida

October 28, 2007 fernandoi 2 comments

Este post debiera tratarse de mi visita a Chiapas, a San Juan Chamula y de que canté unas cuantas canciones con el coro de mi facturad en un festival internacional (Cervantino-Barroco), pero no sé, no me siento apto para crónicas (al menos no hoy).

Los recuerdos son incontrolables, sorpresivos y molestos (y rara vez felices). Y aunque no pueden ser rastreados siempre están latentes. Así una calle, una estatua, alguna música o incluso el más simple de los objetos toma una utilidad muy distinta; la de revisitar, la de infringir en realidades que de otra manera no podrían ser alcanzadas a tal profundidad.

Salí de México con la memoria cansada y unos cuantos orgullos; la cita fue en CU. Nunca me es ordinario mirar el estadio, pero esta vez mi visión ahondo en mi infancia. Enfrente rectoría; un edificio que hace diez años para mi no tenía la menor importancia y del que ahora parecía emanaba una orden; la de enorgullecerla.

Diecisiete horas son demasiadas para sentarse, cruzar la mitad del país, dormir a medias, comer aún menos y cantar como popero gringo. Una pancarta nos da la bienvenida al hotel; nunca la vi (porque no traigo lentes) pero la sensación fue fantástica, me sentí un poco repuesto. Enseguida un ensayo que a pesar de ser rapidísimo es terriblemente agotador al combinarlo con ese viaje tan largo. El director usando las últimas armas para hacernos funcionar decentemente; el grito y el enojo. Funcionan. La medida es dura pero excelente. Al fi nos da una tregua para ir a agotar el buffet que se sirvió en el hotel para nosotros. Nos reciben con vino tinto que sabe a agua de Jamaica. Me sirvo doble plato y aún tengo hambre; doble plato y digo que está bien que “comeré ligero” para la presentación; lógico y raro. Repartición de cuartos. Empiezan los problemas. Tenemos un cuarto de hotel lindo, me acuerdo de un poco de mi madre. Los problemas se hacen evidentes. Estoy en el limbo: simpatizó con ambas partes.

Felicitaciones por parte de los músicos; son muy simpáticos. Llamadas de atención por parte del director: a cambiarnos, a ensayar de nuevo. Los viejos coralistas viejos felicitan a los nuevos, nos desean suerte y hay algo de fraterno en todo; aunque también de hipocresía me temo. Creo que la hipocresía es asquerosa y fundamental para que un grupo grande funcione.

Ensayo con máscaras: todo parece salir apresurado y bien. Concentración en camerinos, brindis con tequila; he recuperado lo que me faltaba de garganta tras 17 de cantar como popero gringo en el camión y de ver a The Cure. Se dan las últimas indicaciones y salen los “titulares” del coro a escena.

EL concierto corrió con regularidad: Milonga Triste es tristísima, me recuerda cosas, no debiera; Un Mundo raro es fantástica, la primera canción de Literatura Fantástica popular mexicana (según yo: “Di que vienes de allá, de un mundo raro…que triunfe en el amor y que nunca he llorado” por favor, eso es pura Literatura Fantástica).

Tan pronto salimos creo que quisimos olvidarnos de las presiones que tuvimos: yo hasta soñaba con regaños del director. No quiero hablar demasiado de esa noche: sólo diré que baile, que bebí cosas horribles y desperté a más de uno con mi versión de Al Lado del Camino y de Wonderwall. Cubrieron el cuarto con liquido fosforescente y la atmosfera era muy linda aunque a veces molesta por que no podía ver nada.

Sin demeritar la presentación, lo que vimos al día siguiente fue lo más impresionante y fuera de mi mundo occidental que puedo conocer; aunque pensándolo ben es no más que una consecuencia natural de la occidentalización: San Juan Chamula. Me dio la impresión de que viajaba en el tiempo a apenas “20 minutos” antes, donde las comunidades humanas se regían desde dentro y habían aprendido a aprovechar muy bien sus facultades; ahora ya tengo mis dudas. Adopté una rana psicodélica junto con Mariana que se llama Lucy (LSD).

De vuelta visitamos el centro de San Cristóbal de las Casas; nada impresionante salvo por el terrible estado de la Catedral de Santo Domingo y una galería de arte donde conocimos al artista: muy buen tipo además de ser un pintor competente, crítico, elegante y sencillo de leer. Volvimos esa noche, no sin dejar de agradecer a quienes nos atendieron en el hotel: “pido un aplauso…” por quien hacía los postres: ¡¡Postre Diario!! ¡Y qué postres! ¡Qué manejo del azúcar! ¡Qué facilidad en el caramelizado!

Así volví a México: cansado y contento, sin batería en el Zen y nada en la cabeza. Creo que daba para un buen balance. Quizá ya se olvidaron de lo melancólico que me puse al inicio del post. Pues yo también me había olvidado de mi melancolía al volver a México y TOMA…Volver a México fue nada mas para recobrarla, volver al trajín cansado y patético de vida, volví también a pagar una cuenta que debía (y que al ver la magnitud del hecho, al vivirla me doy cuenta de que me falta bastante por pagar; deuda que soportaré estoicamente). ¿Que de qué diablos les hablo? Hagan de cuenta de que uno mata un gato hace tiempo y que ahora le mataron uno que importaba mucho menos; es terrible como eco del primer gato.

Categories: Crónica, Lloriqueos