Nada importa, los años me han hablado claramente, y la voz de los años es la voz de Dios

Una pluma sin tinta

Camino asegurado por una alfombra que no se detiene ni ante la roca o el agua,  como si sólo ella me evitará de cualquier peligro.

Un hombre semidesnudo, con la piel grasienta y el vientre inflado reclama algo a través de una ventana; se detiene, se guarece en casa como si nada de su anterior furia tuviera justificación, como si ya no existiera.

Otro está de frente a un semáforo, parece esperar la cuenta regresiva que le permita cruzar la calle; ésta finalmente llega y el hombre permanece inmóvil.

Un hombre tira al fuego vivo y danzante de su chimenea unas cartas recién cerradas; vuelve a escribir más, iguales, sin hacer uso de la memoria.

Los amantes sólo se miran, ya no se tocan; apenas diferencian sus vigilias. Confunden sus ojos de los del otro, que están cerrados, que no se ocupan de los ponientes u occidentes.

Los apasionados no conocen el descanso, así, entrelazados.

El policía sujeta al delincuente, éste se siente amenazado y al cabo recibe una sonrisa; los dos platican. Muchas parejas como esta se reúnen. Unos piensan en reformarse, otros en vaciar aparadores; al fin todos piden más cerveza.

El guitarrista invoca un acorde con tres dedos que nunca acaban. La guitarra olvida algunas de sus cuerdas.

Una fotocopiadora imprime siempre la misma página; una que intenta enumerar el Universo. El encargado las lee todas.

Un estadio celebra siempre el mismo acto. Y también un coliseo, otra cancha, otra superficie hacen lo mismo; el acto al que siempre le siguen gritos.

Las espadas descansan, ya no recuerdan nada.

Un geógrafo mira sus mapas; debiera ver las transiciones de la tierra, los periodos tectónicos y los millones de año sobre ella, sin embargo ve una tierra única, cuya forma él no alcanza a precisar.

Un columpio parece olvidado. Al lado un niño quiere balancearse, pero no lo toma.

Un hombre mira el reloj que él supone habría de detenerse; la matemática y el movimiento de los planetas se separan de los demás objetos que no entienden de tiempo.

Una pluma sin tinta sigue escribiendo.

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6 responses

  1. Hi, this is a comment.
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    May 13, 2007 at 11:29 pm

  2. Hola de nuevo, me ha encantado el fragmento de los amantes y el de la fotocopiadora en especial. Me recordó, no sé por qué, a Cortázar.
    Y también estoy de acuerdo contigo, it really sucks to grow up. Pero así es la vida -.-
    Ahora, hablando de blogs y cosillas así nada relacionadas con literatura, yo hice el espacio de blogspot hace poco más que nada por unas amigas, en realidad es privado. Mi blog en sí está en otra página, no sé si alguna vez hayas escuchado de Vox, es muy mono.
    Y bueno, ya, me despido n.n un saludo!

    May 13, 2007 at 7:18 pm

  3. Pablo O.

    Muy bien, este es un lugar y un rincón para la cultura, sigue asi buen fernando :>, espero pronto nos veamos para platicar sobre literatura.

    May 13, 2007 at 10:37 pm

  4. Laura

    Sencillamente perfecto, se nota tu evolución como escritor mi querido Fernando; me encanto, me fascinan tus finales.

    May 13, 2007 at 11:51 pm

  5. “Una pluma sin tinta sigue escribiendo”
    Me gustan todas, pero me quedo con esta frase. De alguna manera, siento como si fuese mi vida, la vida de todos nosotros…
    Saludos XD

    May 15, 2007 at 7:40 am

  6. Lady Stardust

    Está maravilloso!!!!

    May 15, 2007 at 8:45 pm

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