Nada importa, los años me han hablado claramente, y la voz de los años es la voz de Dios

cuando camino me pierdo

Palabras grandotas

Si hubiera una ventana alta entre las nubes, profunda como la noche, inmensa como las aguas que caen por el horizonte, luminosa como la última explosión de un sol, abierta como una puerta cálida; nos gustaría que hubiera una, altísima entre las estrellas, profunda como el universo, inmensa como los nombres que les ponemos a las cosas que no conocemos y así hasta que de pronto las palabras, por grandes que sean, ya no nos alcanzen y todo se vuelva pequeño de nuevo y  pensemos, como en una miniatura terrenal, en la existencia de una ventana alta entre las nubes, profunda como la noche, inmensa como las aguas que caen por el horizonte, luminosa como la última explosión de un sol y abierta como una puerta cálida.


Thank u for the good times

No me queda ninguna duda: el mundo está cambiando aceleradamente; hoy fue un día crucial de algún modo que no alcanzo a entrever siquiera. En la calle todo me resulta distinto y un sentimeinto de impotencia, de animal dominado me llena de pronto y no me suelta. Hace algunos años Jorge me dijo que escuchara a oasis. Ni él se imagino lo que desencadenaría. Esas canciones ya las había escuchado, de algún modo, en algún lugar. Misma operación me sucedió con Fito Paez. Hoy oasis se separa y uno de esos rituales que tomé desde hace algunos años parece haber acabado como acaban todas las cosas importantes: de súbito, sin avisar, sin que nos demos cuenta. Parece que Liam Gallagher la agarró contra la guitarra de su hermano más grande, Noel Gallagher. Son minucias, detalles inútiles. Nada se separa o se rompe por un sólo acto. También, todo lo que se rompe se puede reparar y todo lo que se repara puede romperse. Lekman lo dice con mucha más elegancia.

Thank you for the good times, but most of all thank you for the darkest nights.

*Standing ovation*


Bye bye lonely dancer

Recuerdo que pasaron su concierto del Azteca en la tele. Mi madre había ido esa noche. yo estaba de en casa de mis tías viendo lo que a mi madre le gustaba tanto como para salir de casa muy tarde y volver cuando yo ya estaba dormido. En la pantalla  el estadio “más grande” del mundo estaba a oscuras. Sentí eso que ahora puedo decir es “emoción colectiva” pero que entonces eran unas cosquillas extrañas.

Jackson emerge del escenario porque los dos son parte de la misma cosa. Una enorme cortina de fuego llena por varios minutos el fondo e ilumina su figura brillante. Mira a todo el mundo a  través de sus lentes como diciendo: es hora gente, no los voy a dejar cerrar la boca. Arroja los lentes y se escucha ese golpe de música callejera, de hip-hop: Jam. Entonces fui reconociendo todas las canciones. Las conocía de pe a pa y las cantaba en mi limitadísimo inglés. Sin saberlo había crecido con ellas. Pronto vinieron los bailes, las ganas de cambiar el mundo, el Super Bowl, “ándale, baila como maicol jacson”. Y bailar como él, era bailar solo; como una figura que se perdía entre la gente dando giros, transformándose con el aire. Y ahí iba fernandito a hacer el moonwalker que nunca le salió bien pero que practicaba en la oscuridad donde bailaba con los ojos cerrados.

Un par de años antes mi madre sacó su tocadiscos: yo le pedía que me pusiera el de USA for Africa y el de Bad. Ese es de mis primeros recuerdos.

En la clase de inglés nos ponían aprendernos canciones: Heal The World, Will You Be There (o mejor dicho, la de Liberen a Willy). Alguien tenía que decir el discurso a la mitad de la larguísima canción. Recuerdo que Gina y yo nos lo aprendimos. Al final nadie lo dijo.

Siempre le adelantábamos el coro de ángeles. Aparecía el piano y todos listos: a cantar y qué horrible debió haberse escuchado.

Después mi madre me regaló el disco de Dangerous, cuando recién compramos un armatoste reproductor de 5 cd’s. ¡Qué portada más extraña la del disco! Me gustaba; también el video  de Leave Me Alone con el elefante; el del conejo motociclista; Beat it y esa guitarra que después sabría era de Eddie Van Halen y que en mis días de secundaria sería una meta como guitarrista.

No lo voy a extrañar por que su presencia se había esfumado desde hace tiempo. Su música es parte de mi memoria; como fernandito también lo es. En algún lugar leí que la felicidad está en los recuerdos y sobretodo en su transformación, en distorsionarlos lo suficiente como para que nos causen orgullo y placer:  eran buenos tiempos aquellos; tiempos fraccionados en tracks e interrumpidos por silencios terribles.


Miedo

Y ese miedo de que de pronto el curso cambie, de que un “pantallazo, un rayo luz” se lleve todo sin que me de cuenta y me deposite en otro tiempo y lugar, se hace más grande. ¿Por qué? No se. Si lo supiera no tendría miedo quizás. El otro día vi un semáforo en verde, y la gente aún esperaba para cruzar; no hacian ningún movimeinto y de pronto, todos caminaron cuando el semáforo ya tenía tiempo dándoles el paso. Y en los primeros segundos me parecio absurdo, estúpido, después absolutamente lógico. Algo acaba de cambiar ante mis ojos; estaba ante una desfragmentación, quizás, del mismo universo; acaso una imperfección. No es la primera vez que me sucede y debo admitir que aveces es una falla de memoria. Un día las farmecias desaparecieron dando paso a las farmacias; aparecio una tienda al lado de otra tienda cerca de mi casa, pero no nueva y por inaugurar sino ya abandonada; una mujer cambio su tinte de pelo mientras caminaba; un partido de futbol no sólo conto goles sino que los descontó en unos pocos minutos, además, el Estadio Olímpico se hizo más grande y gris ( y hoy cuando lo pienso, mi recuerdo de ese estadio se parece más a una piramide de piedra negra). No invento y por lo tanto no miento. Así lo recuerdo: el mundo cambio y yo no recibí ninguna explicación congruente; apenas un “siempre ha sido así” o quizás algo un poco más consciente como “el mundo cambia  a todo momento”.


that is all

Why do I remember everything that is important?

Why do I forget dates, some ghosts’ birth place?

Why do I go around the edge,

wondering about those things that should happen every day?

Why do I remember everything we say?

 

But suddenly I wake up, laying in bed, blowing my ears to death

and maybe…maybe…the screen is not on because the light over the world is gone

or something, with the power of the sun, has made you forgotten long gone is  ‘is’

now is ‘are’, as a whole

you should remember

I should remember

something is growing inside of us, and that is all


Sucesión

 Sería impreciso decir que uno se enamora en un segundo: es menos. Todo el tiempo restante se utiliza en reconocerlo.

A veces pienso que cuando camino (y luego pienso que podría suceder en cualquier momento) podría cambiar algo en la sucesión del tiempo: que un fragmento imperceptible para mi pudiera ser la nota discordante de ese ir venir subir bajar y de pronto me encontrara, en cualquier otro lugar, con cualquier otro nombre, reconociendo calles que nunca había visto antes como si las hubiera recorrido toda la vida. Me asusta. ¿No pueden pasar tantas cosas en esa ligerísima membrana de tiempo, que no puede ser medida ni por las millonésimas de segundo, como suceden en los millones de años que pasamos viajando por el universo?