Nada importa, los años me han hablado claramente, y la voz de los años es la voz de Dios

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Un relato

Uno debe saber que hay cosas que lo cambian: a uno sobretodo, al mundo sobre uno mismo, al clima casi a cada rato. Es inutil saber la razón del cambio pero muy bueno es determinarlo, constatar el justo momento en que se da. Si uno es capaz de reconocerlo ahí tiene un cuento, una canción, etc. Si uno junta varios puede hasta armar una novela. No es una regla general pero a veces da resultados. Yo una vez escribí un relato de cambios muy radicales, constantes, imperceptibles y es por eso que no funcionó. El relato decía más o menos así:

En las orillas del Nilo puede sentirse, poco a poco, que va creciendo la hierba.  

El primer Nilo es el actual pero no es igual al Nilo del final de la oración que es el antiguo, que es la inimaginable cuna de la civilización. Y así todas las oraciones, imperceptiblemente, cambiaban una con otra sus sujetos o sus verbos o sus adjetivos con tiempos distintos hasta al fin llegar a un relato común; una mera vanalidad de como un hombre se sienta a ver el Nilo. Evidentemetne, en el relato no pasa nada. Pero solo evidentemente porque internamente, en las mecanicas del tiempo que fluyen dentro del relato, en su esencia temporal (por que a estas alturas ya todo puede decirse) miles de posibles realidades se fueron acomodando como bloques de bordes invisibles. Y ahí estuvo el otro gran problema: la invisibilidad, que es terrible aún cuando no se ve.

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La misma cosa

But if you want money for people with minds that hate
All I can tell you is brother you’ll have to wait

Mi blog es socialmente irresponsable. Yo no pero debería por que poseo una mente responsable; pero eso no vale nada, entre las cosas que valen pues, socialmente. Yo soy un estudiante cualquiera, hasta donde yo sé y no soy vocero de nadie. En la escuela (FFyL, que yo renombraría como Facultad de Letras o en dado caso escuela genérica de humanidades, etc.) se andan peleando por el auditorio. Y digo se andan por que yo, después de mucho pensar y poco resolver, llegué a la conclusión de que este problema me sobrepasa. A ver, yo creo en lo que dice la gente de la okupación pero no me agradan sus modos; yo no creo en lo que dicen los chicos del movimiento pro auditorio Justo Sierra pero veo mucha inocencia y eso me atrae, he de admitirlo. Creo que ambos grupos, sacando a todos los nazis del segundo (y espero éste no se reduzca  la mitad) tienen muchos puntos en común. Creo que por ahora son irreconciliables por que ninguno se molesta en conocer al otro. Pero eso sólo en el mejor de lo casos, por que en esta facultad hay muchos tipos de alumnos y van a diferentes tipos de escuela cada uno. Yo reconozco al menos a estos: 1) Los que siempre se vieron en la UNAM por que sabían de antemano que no tendrían otra opción siendo humanistas y no muy adinerados 2) Los adinerados que podrían deshacerse de todo lo que destestan de la universidad si fueran a otra (una privada pues).

puma.vader

Yo nunca me vi en la UNAM pero tampoco me vi en una escuela privada. Hoy lo tengo claro. Las escuelas son un artificio vacio. Siento decírselos amables lectores de escuela patito, pero eso de nazco, voy a la escuela y trabajo, es una cosa mucho más complicada que lo que el unitec quiere hacer parecer.  Las escuelas están hechas para moldear, no para resolver vidas. En la UNAM existe esa fijación por usar  a la universidad como madre protectora. Yo no he dado nada a mi universidad. Soy un alumno de promedio regular que ha presentado ordinarios extras porque se le olvida inscribirse y cosas por el estilo.  Sin embargo me enorgullece pertenecer a ella. Me enorgullece ir a una escuela que no es ajena a las problemáticas sociales; donde pasan cosas; donde no hay silencios terribles ni farsas ignoradas. Todo está develado para quien quiere ver. Cierto, es también cansado saber de lo magnitud del enemigo todo el tiempo y generalmente, uno queda destrozado y hablando solo acerca de los problemas del país que parecen reducirse a uno; la clase política. Si se veo feo el problema con sus pancartas violentas, sus puestos ambulantes y demás piezas del folclor, es porque nos gusta tapar el sol con un dedo. A mi me queda claro, ese es el rostro real y el mejor posible.

Cita

“Nada importa, los años me han hablado claramente, y la voz de los años es la voz de Dios”
Efrén Hernandez

Una rata, una rosa

No matter where I roam

I will return to my english rose
For no bonds can ever keep me from she

The Jam

Para un hombre los caminos de una rata son inimaginables. La rata anda entre el subsuelo de las ciudades, de los barcos, de los restaurantes, de los autos viejos y generalmente, de la vida de otros. Se les olvidan las cosas elementales; cosas que sabían cuando no eran ratas sino conejos o tigres o incluso hombres. Al final, hay cosas que no se olvidan: Cuando Ileana vio a Hernán, ahí, hecho mujer, en una ciudad que no era México y en una casa que no era ni un poco parecida a la de él, se vio a ella, rata, pero una rata como una rosa. Vio sus labios rojos, su pelo negro cayendo en rizos por su cuerpo. Quiso besarlo, quiso decirle que lo extrañaba; las cosas simples. Y se las dijo y él, que aún siendo mujer conservaba rasgos inevitablemente masculinos, no pudo entenderla.

Esa minificción se ganó (ella solita) el concurso del mes en Las Historias; cosa que a mi me da gusto (por ella).

Thank u for the good times

No me queda ninguna duda: el mundo está cambiando aceleradamente; hoy fue un día crucial de algún modo que no alcanzo a entrever siquiera. En la calle todo me resulta distinto y un sentimeinto de impotencia, de animal dominado me llena de pronto y no me suelta. Hace algunos años Jorge me dijo que escuchara a oasis. Ni él se imagino lo que desencadenaría. Esas canciones ya las había escuchado, de algún modo, en algún lugar. Misma operación me sucedió con Fito Paez. Hoy oasis se separa y uno de esos rituales que tomé desde hace algunos años parece haber acabado como acaban todas las cosas importantes: de súbito, sin avisar, sin que nos demos cuenta. Parece que Liam Gallagher la agarró contra la guitarra de su hermano más grande, Noel Gallagher. Son minucias, detalles inútiles. Nada se separa o se rompe por un sólo acto. También, todo lo que se rompe se puede reparar y todo lo que se repara puede romperse. Lekman lo dice con mucha más elegancia.

Thank you for the good times, but most of all thank you for the darkest nights.

*Standing ovation*

I need the sun to be the sun,
I need u here, so close…
I need the light to be the light
that shines behind your closing eyes.

At times the wind
is smaller than the earth.
The curtains stands still
and so do the waves.

In that other side,
you’ll see the wonders of an inverted world;
the sun falling and rising
and sunsets much more beautiful.

I need the sun to be the sun,
I need u here, so close…

if you can keep your eyes away
from those colors,
follow my lonely shadow through
these narrow corridors
where the light is dark
and the fire doesn’t burn my eyes.

I need the light to be the word
that shines behind your burning eyes.

Bye bye lonely dancer

Recuerdo que pasaron su concierto del Azteca en la tele. Mi madre había ido esa noche. yo estaba de en casa de mis tías viendo lo que a mi madre le gustaba tanto como para salir de casa muy tarde y volver cuando yo ya estaba dormido. En la pantalla  el estadio “más grande” del mundo estaba a oscuras. Sentí eso que ahora puedo decir es “emoción colectiva” pero que entonces eran unas cosquillas extrañas.

Jackson emerge del escenario porque los dos son parte de la misma cosa. Una enorme cortina de fuego llena por varios minutos el fondo e ilumina su figura brillante. Mira a todo el mundo a  través de sus lentes como diciendo: es hora gente, no los voy a dejar cerrar la boca. Arroja los lentes y se escucha ese golpe de música callejera, de hip-hop: Jam. Entonces fui reconociendo todas las canciones. Las conocía de pe a pa y las cantaba en mi limitadísimo inglés. Sin saberlo había crecido con ellas. Pronto vinieron los bailes, las ganas de cambiar el mundo, el Super Bowl, “ándale, baila como maicol jacson”. Y bailar como él, era bailar solo; como una figura que se perdía entre la gente dando giros, transformándose con el aire. Y ahí iba fernandito a hacer el moonwalker que nunca le salió bien pero que practicaba en la oscuridad donde bailaba con los ojos cerrados.

Un par de años antes mi madre sacó su tocadiscos: yo le pedía que me pusiera el de USA for Africa y el de Bad. Ese es de mis primeros recuerdos.

En la clase de inglés nos ponían aprendernos canciones: Heal The World, Will You Be There (o mejor dicho, la de Liberen a Willy). Alguien tenía que decir el discurso a la mitad de la larguísima canción. Recuerdo que Gina y yo nos lo aprendimos. Al final nadie lo dijo.

Siempre le adelantábamos el coro de ángeles. Aparecía el piano y todos listos: a cantar y qué horrible debió haberse escuchado.

Después mi madre me regaló el disco de Dangerous, cuando recién compramos un armatoste reproductor de 5 cd’s. ¡Qué portada más extraña la del disco! Me gustaba; también el video  de Leave Me Alone con el elefante; el del conejo motociclista; Beat it y esa guitarra que después sabría era de Eddie Van Halen y que en mis días de secundaria sería una meta como guitarrista.

No lo voy a extrañar por que su presencia se había esfumado desde hace tiempo. Su música es parte de mi memoria; como fernandito también lo es. En algún lugar leí que la felicidad está en los recuerdos y sobretodo en su transformación, en distorsionarlos lo suficiente como para que nos causen orgullo y placer:  eran buenos tiempos aquellos; tiempos fraccionados en tracks e interrumpidos por silencios terribles.